Desde el momento que te ví frente a frente, ese fuego tuyo quemó mi mente, y se alteró mi equilibrio, para siempre. No me interesa nada más, soy un ente. Constantemente sueño con verte, y es que conocerte no me fue indiferente. Sería una bendición cerca tenerte, ojalá te encuentre, quizá, casualmente. Todo en mi cuerpo quiere verte, y pide a gritos abrazarte, o por lo menos escuchar tu voz... ya que no puedo sacarte de mi mente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




No hay comentarios:
Publicar un comentario