miércoles, 25 de febrero de 2009

Me acobardó la soledad y el miedo enorme de morir lejos de ti.
Qué ganas tuve de llorar, sintiendo junto a mí la burla de la realidad!
Y el corazón me suplicó que te buscara y que te diera tu querer.
Me lo pedía el corazón, y entonces te busqué, creyéndote mi salvación.

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