Pero a veces hasta el más idiota merece un poco de calor, y si es el tuyo mejor, porque el tuyo es el mejor. Sería una pena que un día me dieras por muerto y te helaras las venas, y me dejaras un tajo en la cara y un viaje al dolor por condena. Porque a veces hasta el mas payaso merece un poco de amor y si es el tuyo mejor, porque el tuyo es el mejor. El sol y la luna se fundieron sin miedo en tus ojos, y para encender a esos ojos el pecado es el que más te ayuda. Le agradezco a mi santo, el de los que no se creen ninguna, por haberme engañado otra vez y dejarme a tus pies, como un ciego que busca y encuentra después de perderse hasta enloquecer. Sería una real pena, no volver a tocarte otra vez. Sería una pena no ver bien las señas del tanto del truco y de tu alma, que alumbra, que calma, y me saca entre buenas y malas de esta perdición.
martes, 16 de diciembre de 2008
Pero a veces hasta el más idiota merece un poco de calor, y si es el tuyo mejor, porque el tuyo es el mejor. Sería una pena que un día me dieras por muerto y te helaras las venas, y me dejaras un tajo en la cara y un viaje al dolor por condena. Porque a veces hasta el mas payaso merece un poco de amor y si es el tuyo mejor, porque el tuyo es el mejor. El sol y la luna se fundieron sin miedo en tus ojos, y para encender a esos ojos el pecado es el que más te ayuda. Le agradezco a mi santo, el de los que no se creen ninguna, por haberme engañado otra vez y dejarme a tus pies, como un ciego que busca y encuentra después de perderse hasta enloquecer. Sería una real pena, no volver a tocarte otra vez. Sería una pena no ver bien las señas del tanto del truco y de tu alma, que alumbra, que calma, y me saca entre buenas y malas de esta perdición.
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